lunes, 8 de septiembre de 2008

Séptima Obra en Competición


TÍTULO: F.E.A.R.


DIRECTOR: Roke.


GÉNERO: Terror. Comedia negra. Animación.


ELENCO DE VOCES:

Loles León (tía)

Ed Harris (presentador).


MÚSICA: Psycho Theme de Bernard Herrmann (Psycho Soundtrack). White Lightning de RZA (Kill Bill vol. 1 soundtrack). Surfin’ Bird de The Trashmen (Full Metal Jacket Soundtrack).


SINOPSIS: Un chico se encuentra encerrado en una habitación totalmente a oscuras. No sabe porqué lo retienen ni quiénes lo hacen. Está asustado, e incluso teme por su vida, pero ni sospecha de los horribles sucesos que allí ocurrirá...

ARGUMENTO:

Abrió los ojos. Estaba oscuro. No podía ver nada. No sabía dónde estaba. No sabía cómo había llegado hasta allí. Apareció, sin más, inmerso en la oscuridad.

Se sentía un tanto aturdido, y la claustrofobia comenzaba a inundarse en él. Al no saber dónde estaba ni cómo había llegado hasta allí, comenzó a sentirte nervioso, y el hecho de que no hubiese luz ninguna lo ponía aún más. Quería iluminar el lugar, ver dónde se encontraba, pero no portaba nada que emitiese luz. Así que, se dispuso a tantear aquel lugar, buscar un interruptor, una linterna, cualquier cosa que le ayudase a apartar a la oscuridad, o para más fortuna, alguna puerta por la que escapar... Y en su búsqueda, dio con lo requerido, pero no tanto como hubiese deseado: pudo descubrir que se hallaba en una habitación de cuatro paredes, amueblada, pero nada que la ayudase a emitir luz; sin embargo, sí encontró una puerta, una puerta de madera, pero no era una puerta por la que escapar: estaba cerrada.

El miedo se apoderaba de él gradualmente, cada vez más, su respiración aumentaba, sudaba, y comenzó a soltar pequeños gruñidos de pánico... Los más terribles pensamientos no cesaban de pasear por su mente... ¿Porqué le tenían encerrado? ¿Le habían secuestrado? ¿Qué harían con él?... Preguntas que se erizaban sin respuesta, pero sólo aparentemente... Había alguien, no muy lejos de él, conocía esas respuestas. Le estaban vigilando.

Su miedo y preocupación in crescendo no cesó por ningún momento, hasta que oyó unos ruidos procedentes de detrás de la única puerta que había en la habitación. Se quedó paralizado, y calló, esperando a que alguien entrase por aquella puerta, deseando que alguien traspasase el umbral que antes a él no le permitió escapar, pero seguía asustado.

Oyó el sonido de una llave abriendo una cerradura, quien estaba detrás se disponía a entrar. Paró. Ahora, aquella persona estaba posando su mano en el picaporte y comenzó a girarlo, emitiendo un leve chirrido. Aquel ruido fue el más aterrador que había oído en su vida. Un pequeño “click” le siguió, y una delgada línea blanca apareció en la nada. La puerta estaba abierta. Y fuese quien fuese el que estuviese tras la puerta, ya la había abierto en su totalidad. Una potente luz inundó la sala, con la que el chaval, temeroso, se sintió obligado a engurruñir sus ojos y tapárselos con la mano. En el momento en el que su vista se acomodó a aquel lugar alzó los ojos en dirección donde se emitía la luz... y pudo reconocer una silueta, la silueta de una mujer...

De repente, una lámpara sobre su cabeza se encendió, pudiendo reconocer dónde estaba y a quién pertenecía esa misteriosa silueta...

- ¡Ohh!, ¡Ya estás aquí! Siento mucho haberme retrasado... ¡Pero qué guapo que estás, madre! Tú haces que me alegre de que mi hermana se casase con el bichejo ese... – Estaba en un salón que conocía. Su tía seguía parloteando, mientras que él, agradeciendo a todo ser estar a salvo y más calmado, seguía sin salir de su asombro y confusión, tanto que ni se percató del comentario que hizo de su padre - ... Y entonces ¡pum! Juan Antonio sugirió que se dejase de emitir un reality show, y ala, de nuevo el jefe con el discurso de “Los reallity shows te dan de comer”... ¡Uy! Discúlpame cariño – se acababa de fijar en el ademán de confusión de su sobrino - ¡mira que cara me traes! Pobre de ti, yo aquí, hablando como una cotorra cuando tú querrás terminar cuanto antes e irte a jugar con tus amigos, ¿verdad tesoro? – y se hizo lo imposible, paró de hablar unos segundos esperando respuesta, pero él aún seguía con el gran interrogante de cómo había llegado hasta allí y qué tenía que hacer, además de aturdido por todo lo que estaba ocurriendo como para contestar.

Al ver que su sobrino pasaba notablemente de ella, se preparó para pasar a la acción: hacer aquello para lo que la habían instruído...

- ¡Dios mío de mi vida! No me había fijado lo grande que estás... y qué guapo, madre. Mira que llevas un rato aquí y no me has dicho nada, ni cómo te va en las escuela ni con las amiguillas – y soltó una risa intrépida. - Acércate, mi vida, que quiero darte un beso.

La petición de su tía lo desconcertó sobremanera, pero no tuvo otro remedio: ya había sido lo suficientemente maleducado y se dijo que el hecho de que estuviese tan confundido no era excusa para tratar de ese modo a alguien, que por mucho que le pesase, era de su familia.

Los besos de su tía eran todo un calvario para él (y por lo que sospechaba, como persona con sentimientos que era, para cualquier otro ser humano o animal). Pegajosos, rápidos y con mucha energía, como si su fin no fuese mostrar cariño si no ver a cuánta distancia mandaba a sus víctimas tras el contacto mejilla con mejilla. Pero este fue diferente. No dejó su característica, pegajosa y enérgica forma de demostrar cariño... pero hubo algo más, este beso... le pinchó. Le pinchó, fue como el pinchazo de una aguja... y tenía un efecto soporífero. Y además, no notó ese pinchazo en la mejilla, lo notó... en el cuello.

No pudo ni mandar a su tía al diablo: El dardo había surgido el efecto esperado y unos segundos después ya había caído al suelo, inmóvil.

Una risa malvada se apoderó de aquella mujer, mientras contemplaba a su sobrino tirado en el suelo. No paró de reír mientras salía de la sala, y volvió a entrar, esta vez, con una pequeña sierra circular en la mano...

Abrió los ojos. Se encontraba tumbado en una superficie dura. Estaba aturdido, le dolía la cabeza. Pasados unos momentos, comenzó a recordar lo sucedido hace ¿cuánto? Había perdido la noción del tiempo. Una débil luz iluminaba el lugar. Pronto se dio cuenta de que estaba tumbado en el suelo de aquella habitación en la que en algún momento temió por su vida... y aún lo hacía. Se erguió ferozmente, estaba desconcertado y furioso con aquella mujer, pero el brusco movimiento hizo que su cabeza le doliese aún más, lo que hizo que se llevase la mano a la cabeza.

Empezó a tantearse la frente. Se extrañó. Había algo que antes no estaba allí. Siguió tocándose por la frente y a lo largo de la cabeza y aquella cosa le rodeaba toda la cabeza... Comenzó a asustarse. Bajó las manos y pudo comprobar que en ellas quedaron restos de sangre. Dio un grito. Se puso en pié, el miedo que sentía ahora le hizo olvidar el dolor de cabeza. Justo enfrente de él, había un espejo y pudo ver su reflejo en él: una enorme cicatriz le rodeaba el cráneo. Exaltado y llevado por el pánico, empezó a dar golpes en aquella puerta de madera, agitaba con furia el picaporte gritando fuertemente palabras que no se llegaban a entender. Rendido, se dejó caer en el suelo, llorando, pensando que este era su fin, llevándose las manos a los ojos.

Cuando se tranquilizó, alzó la vista, y sobre una mesa vio algo que le inquietó nuevamente. Debido a la poca luz, se levantó, y se dirigió hacia aquella cosa para inspeccionarla. Lentamente, cada vez estaba más cerca, hasta que a poco más de un metro de distancia hizo un ademán de gritar, pero no sonó voz alguna... Un cerebro humano yacía en la superficie de madera... Su cerebro.

Ahora se sentía más aterrado que nunca y se sentó en el suelo, llevándose las manos a la cabeza y balanceándose murmuraba cosas inentendibles. Miedo, impotencia, ira... Todo a la vez sentía ese muchacho desdichado... Pero, de repente, por algún extraño motivo, todo eso desapareció.

Se levantó del suelo, se secó las lágrimas y miró fijamente a su cerebro. Estuvo así unos segundos. Los ojos le temblaban, en realidad, temblaba todo su cuerpo. Parecía disponerse a hacer algo... pero él no controlaba su cuerpo... Extendió los brazos hasta su órgano extirpado, y con cierto titubeo, lo agarró entre sus manos. Su textura era viscosa y chorreaba lo que parecía sangre. Lo que sucedió a continuación fue extraño...

Él agarraba con fuerza su cerebro... Lentamente dirigía aquel órgano a su cuerpo, pero el chico temblaba... como si realmente no quisiera hacerlo... Estaba ya a unos 10 centímetros de su cara. Lo sostuvo unos segundos delante de él, mirándolo fijamente, y temblando como nunca antes... Se disponía a... comérselo. Abrió la boca. Y recobró la lenta marcha. Estaba bien abierta, no había marcha atrás. El cerebro ya rozaba la puerta de su lugar de origen...

Abrió los ojos. Se levantó exaltado. Respiraba ferozmente. Se llevó las manos a la cabeza. Comenzó a tranquilizarse cuando pudo descubrir que ninguna cicatriz reposaba alrededor de su cabeza. Todo no había sido más que una horrible pesadilla y se alegraba enormemente de estar sentado en el sofá del salón de su casa, a salvo.

La única luz proveniente de la habitación era del televisor, que se erguía imponente emitiendo el telediario de madrugada. El chico alterado por su extraño sueño aunque sólo hubiese sido una pesadilla, agarró el mando que descansaba a su lado dispuesto a apagarlo, Cuando el dedo pulgar de su mano derecha rozaba el botón, el presentador del noticiario dijo “No lo apagues”. El chico se asustó sobremanera. Pero pensó que no sería más que una extraña coincidencia y de nuevo se dispuso a pulsar el botón. Pero antes de volver a hacerlo, el presentador volvió a sacar de contexto la noticia: “Te he dicho que no lo apagues”. Su corazón empezó a latir rápidamente. No era una coincidencia. “Sí – prosiguió el presentador, mirándolo fijamente –, me estoy dirigiendo a ti, niñato. Crees que sólo ha sido una pesadilla, pero te equiv...”. Tenía el corazón en un puño, estaba aterrado... esto ya no formaba parte de una pesadilla. No pudo soportarlo más, y cambió de canal, esperando que aquello no hubiese sido más que su imaginación. “ocas. Lo que acabas de...”. No acababa... ahora todo el elenco de una sitcom le miraba fijamente y proseguía diciendo lo que no le permitió acabar al presentador. Pero de nuevo, aterrado cambio de canal. Todos ellos, todos los programas, todos los actores, actrices, presentadores o invitados, miraban fijamente la cámara dirigiéndose al chaval que, aterrado, pulsaba una y otra vez el mismo botón. Aún así, aquel mensaje no cesó “soñar es la pura realidad. Nosotros controlamos vuestras mentes. Somos nosotros los gobernadores del mundo. Dirigimos a toda la humanidad a nuestro antojo. Tú no eres más que otra pieza de nuestro juego... Controlamos vuestros pensamientos, vuestros actos. Controlamos la vida”.

Tras un rápido zapping, paró de nuevo en el canal inicial, dónde el presentador terminó la macabra revelación. Definitivamente apagó el televisor poco después de que, como si no hubiese pasado nada, el presentador siguiese redactando las noticias del día. Sólo un punto blanco, en el centro del televisor era lo que podía vislumbrar aquel chaval que sólo sentía en su ser una emoción... Miedo.

DETALLES DEL DIRECTOR (contiene spoilers):

- El título de la obra, F.E.A.R., no sólo representa una emoción presente durante todo el relato, si que también corresponde a unas siglas: Fuerza Ejercida A través de ondas Radio.

- La historia, al ser tan pequeña, correspondería a un cortometraje. Por este motivo me he dedicado más a describir las emociones del personaje principal y a la adjetivación, ya que si narrase esta historia de una manera menos detallista, apenas tendría extensión.

- El cortometraje está realizado en la misma técnica de animación utilizada en “Persepolis” (también en blanco y negro).

- El personaje principal no tiene doblador reconocido puesto que no pronuncia palabra alguna. Los gritos que se limita a decir serían doblados por alguien del equipo, al igual que las voces de los distintos personajes de la programación de los diferentes canales de televisión.

- Las escenas ocurren en el mismo orden en el que están escritas (a continuación se explican algunos detalles del montaje)

- Cuando la película empieza no se ve nada, sólo se oye la respiración del personaje. Hasta que abre los ojos (esto se conoce ya que los ojos de los personajes en la oscuridad sí serían dibujados). Por lo tanto, las emociones descritas en el relato serían demostradas en las escenas de oscuridad a través de los diferentes dibujos de los ojos.

- En la primera escena, al haber total oscuridad, se combinan las imágenes de los ojos del protagonista con las imágenes que recogerían una cámara de infrarrojos situada en la habitación.

- En la escena del beso, la cámara enfoca a los personajes de perfil, por lo que el espectador no se daría cuenta de lo sucedido hasta que la cámara enfoca desde otro plano cuando el protagonista comienza a sentirse mareado. Aquí se oye una adaptación de “Psycho Theme”.

- Tras esta escena, y aparecer el personaje femenino con la sierra y riendo, se corta la imagen y sólo se ve un fondo negro, hasta que vuelve a aparecer la imagen, dónde se enfocaría al personaje principal abriendo de nuevo los ojos desde un ángulo en el que no se pudiese apreciar la cicatriz, descubriendo ambos, espectador y personaje, la cicatriz al reflejarse en el espejo.

- La melodía “White Lightning” (hasta 00.51) comienza a sonar desde que el protagonista se levanta del suelo tras descubrir su cerebro fuera del su cuerpo, y continúa toda la escena de la atracción (donde se enfocaría planos detalle de los ojos del protagonista y del cerebro alternándose) y hasta que se come su cerebro.

- En el momento de comérselo, la cámara enfocaría al cerebro desde la boca del protagonista, acercándose lentamente con la música de fondo, hasta que el cerebro inunda todo el espacio y de nuevo sólo se ve el fondo negro. En ese momento la música acaba y se oye la risa malévola de Loles León.

- La primera imagen de la última escena se ve al protagonista principal despertando en su sofá exaltado. En el momento en el que la tele se dirige a él, se hace un primer plano de ella y se ve cómo cambia rápidamente de canal, aunque el mensaje es ininterrumpido, cambiando según cada canal, la imagen y la voz de quién los transmite solamente. Tras el mensaje, de nuevo se hace la oscuridad, pero esta vez sólo se ve como un pequeño punto disminuye gradualmente donde antes estaba el centro de la televisión mientras se oye la respiración alteradísima del protagonista hasta que el punto desaparece. Finalmente aparece el título del cortometraje y los títulos de crédito con la canción “Surfin’ Bird” de fondo.

6 comentarios:

Jorgee dijo...

eaaa...

al igual qe los demas
sabia q no desepcionariass!
sería un clásico de clasicos!
xD

mui buena!

El Pijo dijo...

Pero bien q t kedo!!

Loles Leon bordaria su escena, jajajajaja

Y esa escena final con la TV, deberia ser muy wena.

Mariano dijo...

Es una obra muy inteligente, me hizo acordar al libro 1984... "El gran hermano te vigila...".
Muy arriesgada y convinvente... Me gustaría verla en pantalla. Felicidades!

Xavier Vidal dijo...

Saw + David Lynch + Almodóvar = F.E.A.R.. Felicidades.

Alvaro dijo...

¡Que buena historia! Sería muy interesante verla adaptada. Por cierto, si te gustó la animación de "Persépolis" , te recomiendo la película Fear(s) of the Dark:http://www.youtube.com/watch?v=70oVIphkXcw, que usa una animación similar.
Estuvo muy divertida.

Roke dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios. FEAR no habrá recibido mucha suerte en las nominaciones, pero me alegra de que os haya gustado :)
Xavi, he de reconocer que Saw si me ha influído para esta historia (aunque de una manera realmente extraña), y con lo que dices de Almódovar, me han entrado unas ganas enormes de ver algo suyo.
Álvaro, no sólo me gustó la animación de Persépolis, si no que también es una de mis películas favoritas. Y el trailer de Fear(s) of the dark me ha gustado mucho, me han entrado muchas ganas de verla.

¡Un saludo a todos!